domingo, 18 de julio de 2004

Querido diario

Pasó un mes y no acabe el documental que tenía planeado. Es que, como comprenderán, no se puede establecer con facilidad los días de rodaje a sabiendas que se depende de otras personas. De quienes, cuyo medio de vida se vería abruptamente interrumpido por una cámara de video. No es que se hayan negado, sino que se hacen, sin quererlo, los difíciles. Ya hemos tenido dos cancelaciones. Esperamos que en las próximas semanas se puedan iniciar las grabaciones. Ya no habrá plazos que cumplir. Nos pusimos dos y fracasamos. Se terminará cuando el destino y la naturaleza quieran permitírnoslo. Talvez nunca lo lograremos, uno nunca sabe lo que pasará mañana. De repente en un par de meses nos felicitarán por la realización. El tiempo ya no importa mucho. Las cosas cuando caen de maduras son mucho mejores, y sobretodo más ricas. Por lo pronto me quedaré bajo el árbol, esperando a su sombra, el dulce fruto de la inspiración.

18 de julio 2004

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