Querido diario
La felicidad es mala inspiradora de todo lo que sea creación. Es esa al parecer la causa de mi poca imaginación de estos días y meses y años. No hay sufrimiento ni dolor, el mundo y la vida son ahora dulces y eso no le da pena ni lástima a nadie. Ahí no hay drama, entonces trataré de esforzarme por ser un autentico perdedor y volver a ser lo que todo escritor de pacotilla hace para dramatizar, es decir, contar su vida. Pero mi vida así sea triste o alegre aburre en la mayor parte de sus horas, entonces procederé a inventar de todas las formas que me sea posible cualquier historia, resígnense entonces y aténganse a las consecuencias. Lo que vendrá será sorpresa, hasta para mí.
1 de Enero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
