viernes, 18 de junio de 2004

Querido diario

Estos han sido días de preguntas. ¿Cómo podré convertir un simple documental en una obra que pueda conmover tanto a un inglés como a un pakistaní? ¿Qué elementos, cual receta de cocina, son necesarios para que la obra cuaje como debe ser? Tengo a partir de hoy un mes para acabarla, y en ese lapso debo crear de la nada lo que considero por hoy, la que debe ser mi mejor obra audiovisual. Nunca me había pasado esto antes. Las ficciones son más predecibles, controlables, y en cierta forma medibles en cuanto a sus resultados. Se claramente que reacción tendrá el público ante tal o cual situación, manipulada a mi antojo con los efectos de una eficaz edición.
Ahora la cosa es distinta. No se con qué imágenes me encontraré en el futuro cercano. Creo que lo más sensato será que me deje llevar por el instinto, y principalmente por la honestidad de contar algo que me salga de las entrañas. Esta es mi prueba de fuego. De aquí depende que tan buen realizador pueda ser. La medición no será ningún concurso, ni festival, sino de que al final del trabajo me sienta realmente satisfecho.

18 de junio 2004

sábado, 5 de junio de 2004

Querido diario

Hoy cumple siete años Andrea, mi sobrina, mi ahijada. Los mismos años que cumple el primer corto que realice en la universidad. Justo el mismo día nacieron mis dos grandes pasiones. Siete son también los videos que he realizado, ya sea como director productor o guionistas, y no digo actor para que no se rían. Sin embargo hoy no podré cantarle al japiberdei por motivos de trabajo. Hoy filmaré el matrimonio más intrascendente de mi vida. Allí seré como un zombi que actúa de manera instintiva y robótica, como si me hubieran programado como a un autómata de la nasa que va a explorar extrañas regiones del universo. Mi hardware estará frente al altar de una iglesia enfocando prudentemente a dos desconocidos. Pero mi software estará aunque nadie lo note junto a mi sobrina. Observando como corretea y juega, como conversa y se ríe. La grabaré imaginariamente en planos lejanos y cercanos, pondré sin que lo noten el encendedor cerca a la hora de prender la vela, y cuando apaguen las luces estaré al fondo, como una sombra brumosa e indistinguible cantando junto a todos "...Que los cumplas feliz"
Feliz día Andreíta.

5 de junio 2004