Querido diario
¡Hey, hey! Tómame una foto, al toque, rápido… Antes que desaparezca, ¿Por qué te demoras?, simplemente aprieta el disparador… Oye ¡John te estoy hablando!... tómanos una foto. –Ya, ya – dices. Es que estoy apurado, bueno yo, precisamente, no lo estoy, es Nancy quien lo está, esta es la primera vez que me voy a tomar una foto con ella y no puedo perder la oportunidad; pero no es que ella se quiera ir John, es que ahorita despierto. Vamos apúrate, aunque sea en sueños, no importa. Ahorita sonará justo el maldito despertador, ¿Qué esperas?... perenniza este momento de una vez por todas que ya son las siete y cincuenta y nueve… te lo pido por favor… no te hagas de rogar… ¿pero que te pasa?.. ¿Porqué miras al otro lado del mar, si estamos aquí, frente a ti?...Apura, apura que estamos con los rostros pegados; uno junto al otro, aprovecha… -¿Así quieren que les tome?... – si, si pero rápido… rápido por favor que faltan solo tres segundos… dos…uno…clic… un flash que me despierta. Cierro y abro los ojos. Son la ocho en punto… Gracias John.
28 de febrero de 2005
lunes, 28 de febrero de 2005
miércoles, 5 de enero de 2005
Querido diario
Quiero coger el taladro y hacerle un par de huecos a mi prensa casera de madera. Quiero serruchar y hacerle siete minúsculas zanjas a la parte de las hojas de lo que será el lomo. Quiero coger la cola y untarla generosamente a lo largo del borde de las páginas sueltas. Quiero poner pabilo en los surcos. Quiero irme a mi casa y hacer las mediciones exactas de la tapa. Quiero hacerle los dobleces minuciosamente con una regla de plástico y la tapa de mi lapicero negro. Quiero pegar la tapa en el lomo y mirar durante una hora u hora y media si es preciso como estas se van secando y uniendo entre si. Quiero que John me envié el texto de la contra tapa para hacer el diseño final y pegarlo otro día con mi cola. Quiero regresar al centro de Lima una tarde en la que tal vez debería estar editando y hacer el corte final. Quiero, luego de eso, guardar el libro en mi maletín y caminar por la calle sin que nadie sepa que es lo que llevo dentro. Quiero sentarme en una banca, rodeado de burócratas, delincuentes y viejas sudorosas y sacar el libro que hice con mis manos y con mi mente. Quiero “perder el tiempo” y huevear leyéndolo desde la primera hasta la última página, sin que nada ni nadie me interrumpa. Eso quiero.
5 de enero de 2005
Quiero coger el taladro y hacerle un par de huecos a mi prensa casera de madera. Quiero serruchar y hacerle siete minúsculas zanjas a la parte de las hojas de lo que será el lomo. Quiero coger la cola y untarla generosamente a lo largo del borde de las páginas sueltas. Quiero poner pabilo en los surcos. Quiero irme a mi casa y hacer las mediciones exactas de la tapa. Quiero hacerle los dobleces minuciosamente con una regla de plástico y la tapa de mi lapicero negro. Quiero pegar la tapa en el lomo y mirar durante una hora u hora y media si es preciso como estas se van secando y uniendo entre si. Quiero que John me envié el texto de la contra tapa para hacer el diseño final y pegarlo otro día con mi cola. Quiero regresar al centro de Lima una tarde en la que tal vez debería estar editando y hacer el corte final. Quiero, luego de eso, guardar el libro en mi maletín y caminar por la calle sin que nadie sepa que es lo que llevo dentro. Quiero sentarme en una banca, rodeado de burócratas, delincuentes y viejas sudorosas y sacar el libro que hice con mis manos y con mi mente. Quiero “perder el tiempo” y huevear leyéndolo desde la primera hasta la última página, sin que nada ni nadie me interrumpa. Eso quiero.
5 de enero de 2005
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