Querido diario
Una mujer extrañamente vestida de secretaria de despacho público, tenía la desfachatez de cometer otro acto de extrema rareza para su vestimenta. Tejía una chompa marrón con el punto Santa Clara, el cual a pesar de ser hombre yo aprendí de chico y también lo olvide a la siguiente semana. Estaba sentado en la custer, yo camino a mi casa. Ella camino a no se donde. A parte de eso era guapa y elegante. No era normal. Ella no debía estar tejiendo ni cosiendo, ni bordando. No. Debía estar escuchando música y pensando en como ganar más plata, pero ella tejía y tejía y lo hacia alegremente.
Se levantó y se bajó justo donde yo me iba a bajar. Sin querer la empecé a seguir mientras guardaba su tejido en una bolsa de cuero. Cerca de media cuadra después se detuvo frente a mi casa y saco unas llaves del costado de su abrigo. Yo me asuste y creí dos cosas: o que ella se había vuelto loca o que yo me había confundido de casa. Pero ninguna de las dos cosas era cierta. Se acerco hasta la puerta, introdujo la llave, le dio vuelta e ingresó ante mi sorpresa. “Pero quien es esta” pensé. Cerró la puerta antes de que pudiera llegar a impedirlo.
Inmediatamente saque mis llaves, y algo nervioso y asustado la introduje en la cerradura, pensé por un instante que no se podría abrir, que me habían cambiado la chapa, que había perdido la memoria y que ya no vivía ahí hace años, pero todo eso se borró justo cuando empuje la puerta y entre a mi casa. Ahí estaban todos. La familia de la joven mujer extrañamente vestida y que tejía y tejía con placer. Eran siete personas en total: el padre campechano, la madre hacendosa, la abuela venerable, el tío acomedido, el hermano mayor generoso, la hermana menor inocente y el más pequeño de la familia, que se parecía mucho a mí. Todos mirándome. La puerta se cerró de golpe. Yo no sabía que pasaba. “¿Porqué tardaste tanto, te estábamos esperando?” dijeron todos a la vez “Ven, pruébatela, ha quedado perfecta” dijo la joven mujer extrañamente vestida. Incrédulo solo me quedó sonreír. Me acerqué lentamente mirando a cada uno de los asistentes. Inevitablemente observé la chompa marrón, me la puse y me quedó perfecta, eso les dije: “¡Me quedó perfecta!” .Pero todos ya habían desaparecido, y esa ya no era mi casa.
22 de Junio de 2008
domingo, 22 de junio de 2008
domingo, 16 de marzo de 2008
Querido diario
En suma todos los sueños que tuve en la vida no llegan a ocupar ni el uno por ciento en mi memoria. Las pesadillas son mayoría, por su dureza y desesperación sin límites. También son recordados los que aparecen gente que ya no esta en el mundo real. Hace años que no sueño volar por precipicios de piedra, antes podía volar e ir del campo a la ciudad. Ahora voy de la calle desierta a la habitación húmeda y amarillenta. Allí se mezclan diálogos sin voz, que entiendo a la perfección pero que no reconozco en la vida real. A veces como pero nunca tengo hambre. En los sueños no duele, ni arde, ni pica, solo desespera e inmoviliza. Esa es el arma perfecta. Por eso son tan reales y malditos a la vez. La vida real es mejor pero un poco más aburrida a intervalos. Por eso duermo más cada día, y uno de estos será para siempre.
16 de marzo de 2008
En suma todos los sueños que tuve en la vida no llegan a ocupar ni el uno por ciento en mi memoria. Las pesadillas son mayoría, por su dureza y desesperación sin límites. También son recordados los que aparecen gente que ya no esta en el mundo real. Hace años que no sueño volar por precipicios de piedra, antes podía volar e ir del campo a la ciudad. Ahora voy de la calle desierta a la habitación húmeda y amarillenta. Allí se mezclan diálogos sin voz, que entiendo a la perfección pero que no reconozco en la vida real. A veces como pero nunca tengo hambre. En los sueños no duele, ni arde, ni pica, solo desespera e inmoviliza. Esa es el arma perfecta. Por eso son tan reales y malditos a la vez. La vida real es mejor pero un poco más aburrida a intervalos. Por eso duermo más cada día, y uno de estos será para siempre.
16 de marzo de 2008
sábado, 19 de enero de 2008
Querido diario
Piojo no tenía amigos de verdad, por eso se dedicó a la bebida. Tomaba ingentes cantidades de palabras y su tía le reprochaba eso. Varias veces en compañía de Caín su liendre favorita lloró rios de sangre chupada, moqueaba caspa en gotitas cúbicas y si el día tenía nubes redondas como los cirros de Lambayeque, se ponía a bailar con los cuatro pelos que tenía a sus costados. De noche todos los miraban con desprecio y de día ni lo miraban. Todos los que lo rodeaban eran ciegos de la vista y del olfato por eso escuchaban canciones de Bob y las confundían con las de Leonard. Eran muy tontos y Piojo los odiaba por eso, y por eso se dedicó a la bebida gaseosa, fabricaba besos de moza, de Rosa y de Floricienta. Los vendía pero nadie le pagaba siempre fiaba la parte de las galletas y el resto se las robaban las otras liendres familiares de Caín. Hoy Piojo ya no llora sangre ni caspa. Ya no come ni orquillas ni pellejo desvirgado, tampoco vive en cabezas ni pies, ni nada que se le parezca. Vive en una lata, junto con liendre que es y será solo su amiga de pelo en pecho. Se dedicó a la bebida y por eso es feliz.
19 de enero de 2008
Piojo no tenía amigos de verdad, por eso se dedicó a la bebida. Tomaba ingentes cantidades de palabras y su tía le reprochaba eso. Varias veces en compañía de Caín su liendre favorita lloró rios de sangre chupada, moqueaba caspa en gotitas cúbicas y si el día tenía nubes redondas como los cirros de Lambayeque, se ponía a bailar con los cuatro pelos que tenía a sus costados. De noche todos los miraban con desprecio y de día ni lo miraban. Todos los que lo rodeaban eran ciegos de la vista y del olfato por eso escuchaban canciones de Bob y las confundían con las de Leonard. Eran muy tontos y Piojo los odiaba por eso, y por eso se dedicó a la bebida gaseosa, fabricaba besos de moza, de Rosa y de Floricienta. Los vendía pero nadie le pagaba siempre fiaba la parte de las galletas y el resto se las robaban las otras liendres familiares de Caín. Hoy Piojo ya no llora sangre ni caspa. Ya no come ni orquillas ni pellejo desvirgado, tampoco vive en cabezas ni pies, ni nada que se le parezca. Vive en una lata, junto con liendre que es y será solo su amiga de pelo en pecho. Se dedicó a la bebida y por eso es feliz.
19 de enero de 2008
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