Querido diario
Piojo no tenía amigos de verdad, por eso se dedicó a la bebida. Tomaba ingentes cantidades de palabras y su tía le reprochaba eso. Varias veces en compañía de Caín su liendre favorita lloró rios de sangre chupada, moqueaba caspa en gotitas cúbicas y si el día tenía nubes redondas como los cirros de Lambayeque, se ponía a bailar con los cuatro pelos que tenía a sus costados. De noche todos los miraban con desprecio y de día ni lo miraban. Todos los que lo rodeaban eran ciegos de la vista y del olfato por eso escuchaban canciones de Bob y las confundían con las de Leonard. Eran muy tontos y Piojo los odiaba por eso, y por eso se dedicó a la bebida gaseosa, fabricaba besos de moza, de Rosa y de Floricienta. Los vendía pero nadie le pagaba siempre fiaba la parte de las galletas y el resto se las robaban las otras liendres familiares de Caín. Hoy Piojo ya no llora sangre ni caspa. Ya no come ni orquillas ni pellejo desvirgado, tampoco vive en cabezas ni pies, ni nada que se le parezca. Vive en una lata, junto con liendre que es y será solo su amiga de pelo en pecho. Se dedicó a la bebida y por eso es feliz.
19 de enero de 2008
sábado, 19 de enero de 2008
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