miércoles, 5 de enero de 2005

Querido diario

Quiero coger el taladro y hacerle un par de huecos a mi prensa casera de madera. Quiero serruchar y hacerle siete minúsculas zanjas a la parte de las hojas de lo que será el lomo. Quiero coger la cola y untarla generosamente a lo largo del borde de las páginas sueltas. Quiero poner pabilo en los surcos. Quiero irme a mi casa y hacer las mediciones exactas de la tapa. Quiero hacerle los dobleces minuciosamente con una regla de plástico y la tapa de mi lapicero negro. Quiero pegar la tapa en el lomo y mirar durante una hora u hora y media si es preciso como estas se van secando y uniendo entre si. Quiero que John me envié el texto de la contra tapa para hacer el diseño final y pegarlo otro día con mi cola. Quiero regresar al centro de Lima una tarde en la que tal vez debería estar editando y hacer el corte final. Quiero, luego de eso, guardar el libro en mi maletín y caminar por la calle sin que nadie sepa que es lo que llevo dentro. Quiero sentarme en una banca, rodeado de burócratas, delincuentes y viejas sudorosas y sacar el libro que hice con mis manos y con mi mente. Quiero “perder el tiempo” y huevear leyéndolo desde la primera hasta la última página, sin que nada ni nadie me interrumpa. Eso quiero.

5 de enero de 2005