Querido diario
Ya se hacía tarde y casi me quedo sin escribir. Haciendo estupideces a uno se le pasa el tiempo más rápido de lo que se imagina. Hoy el asunto es económico, ya que como siempre y para variar sigo igual. Me siento impotente al no poder hacer cosas que solo se hacen con la cochina plata, pero afortunadamente esa sensación de aflicción me dura más poco de lo que se imaginan, y me pongo a pensar, para bien o para mal, de cosas que no necesitan dinero. Como hoy que me di cuenta que estaba sano, y mejor aún no tenía ninguna herida en la boca. Es que soy tan torpe que me paro mordiendo los labios y la lengua como si me fuera a alimentar de mi mismo. Gracias a muchos hoy estoy sano, mañana no se, pero hoy lo estoy…
17 de diciembre 2003
miércoles, 17 de diciembre de 2003
martes, 16 de diciembre de 2003
Querido diario
Salí hoy del banco donde fui a hacer un mandado.
-El año pasado solo nos dieron pavo y panetón. –dijo una chica perica disfrazada de secretaria de banco.
-¿Si? –Respondió el amante de turno
-Ahora también nos han regalado una canasta…
El semáforo cambió y tuve irremediablemente que dejar de escuchar esa nimia conversación, y en el camino me pregunté por que a mí nunca me habían regalado un pavo, ni siquiera un pollo de Metro. Unos tendrán la navidad que siempre quisieron, otros no, y yo tendré la navidad que siempre tuve. La única diferencia será que dentro de ocho días no sabremos a quien rayos mandaremos a preparar el pobre pavo que pago pato por nosotros. Mi papá ya no está, entonces la cena tendrá una sazón distinta, pues nunca me dio su receta secreta…
Acabamos de traer el pavo con mi hermano de la panadería. El se va a ver televisión y yo me quedo contemplando a ese enorme animal de piel dorada y carne humeante. Se oyen ruidos en la escalera.
-Zamba voy a cortar el pavo- dice mi papá
-No te vayas a ensuciar la camisa- le grita mi mamá
Entonces yo salgo de la cocina haciéndome el sonso, como para que nadie se diera cuenta que le acababa de pellizcar tres buenos trozos de sabroso pellejo.
…Este año la cocina estará limpia.
16 de diciembre 2003
Salí hoy del banco donde fui a hacer un mandado.
-El año pasado solo nos dieron pavo y panetón. –dijo una chica perica disfrazada de secretaria de banco.
-¿Si? –Respondió el amante de turno
-Ahora también nos han regalado una canasta…
El semáforo cambió y tuve irremediablemente que dejar de escuchar esa nimia conversación, y en el camino me pregunté por que a mí nunca me habían regalado un pavo, ni siquiera un pollo de Metro. Unos tendrán la navidad que siempre quisieron, otros no, y yo tendré la navidad que siempre tuve. La única diferencia será que dentro de ocho días no sabremos a quien rayos mandaremos a preparar el pobre pavo que pago pato por nosotros. Mi papá ya no está, entonces la cena tendrá una sazón distinta, pues nunca me dio su receta secreta…
Acabamos de traer el pavo con mi hermano de la panadería. El se va a ver televisión y yo me quedo contemplando a ese enorme animal de piel dorada y carne humeante. Se oyen ruidos en la escalera.
-Zamba voy a cortar el pavo- dice mi papá
-No te vayas a ensuciar la camisa- le grita mi mamá
Entonces yo salgo de la cocina haciéndome el sonso, como para que nadie se diera cuenta que le acababa de pellizcar tres buenos trozos de sabroso pellejo.
…Este año la cocina estará limpia.
16 de diciembre 2003
lunes, 15 de diciembre de 2003
Querido diario
Hoy empecé un hábito que no se si me dure el tiempo que estimo. Escribiré a partir de hoy durante veintidós días seguidos y por 5 minutos ininterrumpidamente. Sin pensar ni reflexionar sobre cualquier asunto de my life. Sólo por el simple acto de crearme una costumbre: el hábito de escribir, cada vez con mayor propiedad y acierto, y si no pues resultará un zafarrancho vomitivo que registrará los veintidós días más ridículamente escritos en la historia. Tal vez nunca llegue al último día. Quizá me muera mañana mismo o una combi me cercene las manos y los pies y la lengua. Sea lo que fuere, trataré a partir de hoy contar lo más interesante, trascendente, gracioso, o triste que me haya pasado en el presente día. Creo que descansaré sábados, domingos y feriados o tal vez no. Ni yo mismo lo sé. Simplemente prepárense para leer las historias escritas más aburridas que alguien se haya atrevido a escribir. Pasaron los cinco minutos, hasta mañana o no…
15 de diciembre 2003.
Hoy empecé un hábito que no se si me dure el tiempo que estimo. Escribiré a partir de hoy durante veintidós días seguidos y por 5 minutos ininterrumpidamente. Sin pensar ni reflexionar sobre cualquier asunto de my life. Sólo por el simple acto de crearme una costumbre: el hábito de escribir, cada vez con mayor propiedad y acierto, y si no pues resultará un zafarrancho vomitivo que registrará los veintidós días más ridículamente escritos en la historia. Tal vez nunca llegue al último día. Quizá me muera mañana mismo o una combi me cercene las manos y los pies y la lengua. Sea lo que fuere, trataré a partir de hoy contar lo más interesante, trascendente, gracioso, o triste que me haya pasado en el presente día. Creo que descansaré sábados, domingos y feriados o tal vez no. Ni yo mismo lo sé. Simplemente prepárense para leer las historias escritas más aburridas que alguien se haya atrevido a escribir. Pasaron los cinco minutos, hasta mañana o no…
15 de diciembre 2003.
jueves, 22 de mayo de 2003
Preambulo
Preámbulo
Otra vez el dolor punzante. El aviso de mi finitud. La muerte me ha tocado y yo no me espanto. ¿Lo hará ella ante mi pasividad? Me has puesto ese bulto hace veinte años, y recién ahora surte los efectos que tanto esperabas, y aunque no lo creas, yo también. Por eso disfruté cada momento, pero tu qué sabrás de eso. Tú, muerte, eres inmortal y me apena que nunca sientas lo que es el vivir por un momento. Es que ese es tu castigo, tu vida es tu tormento. En el fondo cumples una gran labor cuando te dedicas a matar, pero ya quisieras poder suicidarte. ¿Qué te mate?, no gracias... y después ¿quién me mata a mi? No, no te odio, tampoco te quiero; talvez ni siquiera existas y seas sólo un concepto. Entonces por eso ni vives, ni mueres y no tienes ni familia, ni amigos que te recuerden... auch, el dolor se agudiza, pronto no podré escribir, ni filmar, ni hablar. No serviré para nada. Un día, de niño, soñé que moría, y me aterró la idea de irme de este mundo sin haber amado de esa manera tan especial que nos imaginamos somos capaces de amar.
Ahora, ya no, y no es resignación. De ninguna manera. Simplemente los intereses van cambiando con el tiempo. Es cierto que quedarán cosas incompletas. No veré las 53 películas de Hitchcock, ¿algún peruano lo habrá hecho?, no llegaré a ver 104 películas en cine al año, no despertaré junto a mi alma gemela, en fin. Aunque hay muchas cosas que si están hechas, y eso al final es lo que vale. Lo que se hace y no quien lo hace. Ya me aburrí de mi mismo no quiero escribir a la fuerza, lo siento si es poco, pero es por respeto... ¡auch!, otra vez la punzada, ¿qué pasa muerte, estás apurada?
Mayo 2003
Otra vez el dolor punzante. El aviso de mi finitud. La muerte me ha tocado y yo no me espanto. ¿Lo hará ella ante mi pasividad? Me has puesto ese bulto hace veinte años, y recién ahora surte los efectos que tanto esperabas, y aunque no lo creas, yo también. Por eso disfruté cada momento, pero tu qué sabrás de eso. Tú, muerte, eres inmortal y me apena que nunca sientas lo que es el vivir por un momento. Es que ese es tu castigo, tu vida es tu tormento. En el fondo cumples una gran labor cuando te dedicas a matar, pero ya quisieras poder suicidarte. ¿Qué te mate?, no gracias... y después ¿quién me mata a mi? No, no te odio, tampoco te quiero; talvez ni siquiera existas y seas sólo un concepto. Entonces por eso ni vives, ni mueres y no tienes ni familia, ni amigos que te recuerden... auch, el dolor se agudiza, pronto no podré escribir, ni filmar, ni hablar. No serviré para nada. Un día, de niño, soñé que moría, y me aterró la idea de irme de este mundo sin haber amado de esa manera tan especial que nos imaginamos somos capaces de amar.
Ahora, ya no, y no es resignación. De ninguna manera. Simplemente los intereses van cambiando con el tiempo. Es cierto que quedarán cosas incompletas. No veré las 53 películas de Hitchcock, ¿algún peruano lo habrá hecho?, no llegaré a ver 104 películas en cine al año, no despertaré junto a mi alma gemela, en fin. Aunque hay muchas cosas que si están hechas, y eso al final es lo que vale. Lo que se hace y no quien lo hace. Ya me aburrí de mi mismo no quiero escribir a la fuerza, lo siento si es poco, pero es por respeto... ¡auch!, otra vez la punzada, ¿qué pasa muerte, estás apurada?
Mayo 2003
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
