domingo, 22 de agosto de 2004

Invitación

Querido diario

Invitación
Leonardo Daniel Sagástegui Mantilla tiene el agrado, aunque no lo parezca, de invitarlo cordialmente a usted y su familia a su velorio y entierro personal. La cita es en un lugar que desconozco aunque supongo que será amplio como para que quepan todos, incluido yo por supuesto. Al lugar llegarán el día menos esperado y como ya se habrán dado cuenta ese día es hoy. Ruego a los asistentes eviten los llantos y las aglomeraciones a mí alrededor, tengan en cuenta que siempre fui poco sociable y esas cosas me abruman e incomodan. No quisiera ser el centro de atención...si, ya se, soy el único dentro de una caja pero fuera de eso no tengo nada interesante ni atractivo de ver. Todo lo contrario. Seré yo el que los observe a todos y cada uno de ustedes, les miraré sus ropas, oleré sus perfumes, y me tomaré sin que lo noten algún cafecito a su alrededor. Conversen de cosas trascendentes e intrascendentes. Yo simplemente los oiré como siempre lo hice. Seré el fisgón que va de grupo en grupo oyendo cualquier tema que toquen. No se preocupen por mí. Hagan cuenta que no estoy. Pero eso si no quiero ser un buen muerto. Por que dicen que no hay muerto malo. Olvídense de eso. Yo quiero ser un muerto malo, porque de vivo fui bueno y malo, como todos. Ustedes me conocieron y saben bien lo que les digo. Aquí no dejaré instrucciones de nada. No quiero que se me cumpla tal o cual deseo póstumo. Siempre me gusto ser como hoja recién caída de un árbol, o pluma sacada de pollo de mercado. El viento me llevó por donde quiso, y será él mismo quien nos volverá a juntar. Si quieren rían, si no quieren no; si quieren lloren, si no quieren no. Mejor conversen, platiquen, que yo espero tranquilo su próxima visita. Hasta la vista, Adiós, arrivederci, sayonara, bye, chaufa.

Ingreso Libre
Con el ruego de su difusión.

22 de agosto de 2004