martes, 6 de junio de 2006

Querido diario

Amigo, si mañana no llego a casa, dile a ella que estuve a punto de decirle que la quería. Si algo me llegara a suceder yo no lo podré decir. Tengo todas las ganas de hacerlo por mi cuenta y riesgo ahora mismo, pero mejor esperaré a que mañana se dé el momento.
Ojo, te repito, si en caso no llegue mañana dile que aunque ella no lo sepa, yo ya se cual será “nuestra canción” cuando estemos juntos; dile que le he cogido la cintura en innumerables ocasiones de manera imaginaria pero en todas, de distinta forma. Dile por favor, que cuando le dejaba de hablar en el fondo le quería decir un secreto al oído. No le digas, eso sí, las cosas indecentes que te comente la vez pasada, tal vez se asuste. Que no se moleste si me he demorado mucho en hablarle, dile eso. También dile que un día soñé con ella, almorzamos juntos, caminamos toda la noche y antes de subir al taxi desperté. Ese mismo día casi le digo que la quería. Dile que desde que la conocí he subido un kilo de peso y que ella se ve mejor cuando me saluda por las mañanas y se despide por las noches. Dile que me llame a mi celular para tener su número registrado. Dile que si no le gusta el fútbol los domingos le compraré un televisor para ella y si quiere dormiremos en camas separadas, pero también dile que escuche su música en volumen bajo.
Dile amigo, que mañana le tengo una sorpresa. Me pondré un atuendo poco usado y la buscaré. Que me espere y me tenga un poco de paciencia, si quiere que vaya pidiendo un trago o un café. Se que no le gusta el café y talvez fume un rato, asegúrale que no se arrepentirá. Enfatízale eso amigo. No lo vayas a olvidar por favor, apunta bien lo que te he dicho. Dile eso, si mañana no llego a casa.

6 de junio de 2006