GUION
"Aires de Grandeza"
1.- CALLE Ext. DIA
Pedro, un hombre de mediana edad (45 años) camina
por la vereda de una calle poco transitada con un frasco de vidrio en la mano.
Se le nota sonriente y optimista. Llega a un paradero de buses y se sienta en
la banca como si esperase un ómnibus. Hay mucha gente (10 Aprox.), entre los
que sobresalen una ancianita arrugada y un típico ciego con anteojos oscuros y
bastón de madera. Pedro nuevamente sonríe maliciosamente y abre el frasco con
lentitud. De pronto todas las personas ponen gestos de desagrado y se tapan la
nariz. Otros se echan aire a la cara con la mano o el periódico. Pedro se
levanta muy campante y sonriente. Se marcha.
2.- CASA DE PEDRO Int. NOCHE
Sentado en su escritorio, Pedro escribe en una
etiqueta autoadhesiva: "AFREJOLADO" y la pega en el frasco de vidrio.
En ese momento se escucha el teléfono que está en el escritorio, pero él no se
apresura en contestarlo. Se levanta y coloca
el frasco de vidrio en una repisa junto a quince frascos similares, con otras
fechas y títulos como: “AHUEVADO”, “PALTEADO” “INSOPORTABLE LEVEDAD”, etc. El teléfono deja de sonar, y él contempla orgulloso
y satisfecho todos los frascos. La empleada domestica, vestida de celeste, ingresa de pronto en la habitación. Con sus
audífonos de walkman en el cuello y una escoba en la mano.
1. Empleada (Con acento serrano)
¡Señor, señor!... lo llama por teléfono el
licenciado...
2. Pedro (Voltea a verla)
Gracias
Pedro se acerca al teléfono. Lo descuelga sonriendo.
3. Pedro (Risueño)
¡Hola
Percy!... sí, sí... ahora sí ya lo tengo listo... ¡y no va ser! Esta vez no falla... ahora mismo te lo envío, ¿ya?... ok.
Cuelga el teléfono, se acerca a su escritorio y del
cajón saca un frasco de vidrio similar a los otros. Camina hacia el centro de
la habitación. Muy concentrado se detiene y abre el frasco. Afuera la empleada
barre y por la puerta entre abierta observa lo que hace Pedro. De pronto hace
unos movimientos leves pero muy extraños con su cuerpo. Se detiene y sin doblar
las piernas, inclina su cuerpo hacia delante unos 45 grados y se coloca el
frasco en el poto, y luego de un instante lo tapa hábil y rápidamente.
3.- CALLE Ext. DIA
Pedro está sentado en el mismo paradero del día
anterior. Hay entre cinco y ocho personas. Está sentado junto al ciego con
lentes oscuros. La vieja anciana está delante de él. Pedro ve que es el momento
adecuado y empieza a abrir el frasco. Pero al destaparlo se da cuenta que
ninguna de las personas reaccionan como él lo esperaba. Están de lo más normal.
Preocupado abre otra vez el frasco por más tiempo y todo sigue igual. Un tanto
desconcertado mira al ciego que está a su lado y le pone el frasco en las
narices, pero este ni se inmuta. Pedro se levanta sorprendido y se retira a
paso lento.
4.- OFICINA DE
PERCY Int. NOCHE
Pedro está inclinado hacia adelante en 45 grados
apoyado en el escritorio. Detrás de él hay un sinnúmero de frascos en una
repisa que cubre casi toda la pared. Los frascos tienen etiquetas de distintos
tamaños y colores. Detrás de Pedro está Percy en cuclillas oliendo con su
prominente nariz el trasero de Pedro.
4. Pedro (Preocupado)
No
comprendo que pudo pasar Percy.
Sinceramente, no me
cabe en la cabeza.
Percy da un largo suspiro y se levanta.
5. Percy
¿Qué
pasa Pedrito?, igual al que me trajiste
anoche… y también al de la semana pasada
6. Pedro (Desconcertado)
Pero... si ayer en la mañana lo probé y
funcionó muy bien.
Pedro está de espaldas mientras le hablan. Percy se
acerca, le pone la mano sobre el hombro y lo voltea.
7. Percy (Serio)
Pedro,
tu sabes muy bien que lo que hayas hecho ayer, anteayer
o hace diez años no sirve de nada. ¡O es
hoy o nunca!
8. Pedro
Es más,
ahora cuando lo hice... yo sentí que estaba bien. Que tenía consistencia...
9. Percy
¡Pero
Pedrito!, ya estamos viejos pues. Tu ya eres un hombre de
experiencia, y sabes perfectamente que en este "bisnes" lo que tu sientas o dejes
de sentir no importa... Tu mismo te has dado cuenta que esto (coge el
frasco y lo mueve) no sirve.
Pedro se queda pensando en silencio. La realidad de
los hechos lo agobia y no lo dejan ni
moverse.
10. Percy (Camina de un lado a lado)
Cuando olí eso en la mañana pensé que era una broma... de muy
mal gusto, por cierto... Pensé: "¿Pedro Pedraglio, haciendo esto?". ¡Por favor!... Si fueras
un principiante ya no estarías aquí... (Se detiene y lo mira de
frente) Mira hermano, yo soy tu
amigo. Tú lo sabes. Tus éxitos son los míos. Mira.
Percy le enseña un periódico doblado con la noticia
que se lee: “Autor de ‘Aires de grandeza’ candidato otra vez”.
11. Percy
El
“Premio Dópel” lo tenemos cerca y me preocupa que estés así... ¡Vamos, vamos!... a levantar ese
ánimo. Esto siempre le pasa a los grandes. Por ahora anda
a tu casa y descansa, duerme un poco. Creo que eso es lo
único que te hace falta. Descanso.
Percy se acerca al escritorio y del cajón saca un
papel y se lo da a Pedro, que aún sigue cabizbajo.
12. Percy
Mira,
toma esto. Mañana temprano te preparas esta dieta. Yo sé que tú ya la
conoces, pero... nunca está de más tenerla...
5. – CASA DE
PEDRO Int. DIA
Pedro se sirve en un plato hondo una gran porción de
frijoles con huevo frito y un par de paltas a los costados. Junto al plato hay
un mango y una naranja cortada en cuatro. Luego de leer el papel de la receta.
Lo deja y empieza a comer con fruición. A la vez echa sal y pimienta al plato.
Come todo con rapidez; se levanta y coge un frasco que ya lo tenía listo. Lo
"llena" inclinándose 45 grados, lo tapa y sale con prontitud de su
casa.
6.- CALLE Ext. DIA
Pedro está sentado en el mismo paradero de los días
anteriores. Algo nervioso y sudoroso espera que llegue más gente. Se sienta,
otra vez, junto al ciego. A su otro costado está la anciana. La gente se
aglomera (10 Aprox.). Pedro comienza a abrir lentamente el frasco. Sigue
sudando. Todas las personas ponen un gesto amargo y de desagrado, incluido el
ciego y la vieja, quien mira a Pedro con cierto desagrado, pues él es el único
que sonríe satisfecho.
13. Vieja (Molesta)
Debería fijarse por dónde camina.
14. Ciego (Interrumpe)
No puedo. Soy ciego.
15. Vieja
No, no.
A usted no le digo. Le hablo al cochino que está aquí al lado.
16. Ciego
Sí, olí algo raro
17. Pedro (Asombrado se dirige a la
vieja)
¿Se refiere a mí?
18. Vieja (Enojada)
Sí. ¿No
se da cuenta?... ¡su zapato!... a pisado mierda y esta que apesta a los mil demonios...
Pedro se asombra ante esa respuesta. El ciego y la
vieja se separan de él, y todos lo miran con desprecio al ver su zapato
embarrado y mosqueado. Avergonzado. Se levanta y se retira todo derrotado y
alicaído.
7.- OFICINA DE
PERCY Int. NOCHE
Percy está sentado en su escritorio y por el
intercomunicador hacia el cual se inclina ordena:
19. Percy (Serio)
Natalia, ven un momento por favor.
Pedro está del otro lado del escritorio de pie,
cogiéndose nerviosamente las manos y moviéndose sin saber a dónde ir. Percy
coge del escritorio un frasco, se lo acerca a la nariz y lo abre. Da un suspiro
consistente y lo cierra rápido. Luego mira a Pedro un tanto decepcionado.
20. Percy (Serio)
Insisto. ¡Nada!
Percy se levanta y va a un extremo de la oficina
donde hay una caja grande de cartón, la arrastra con esfuerzo hasta dejarla
junto al escritorio para que Pedro se percate de la gran cantidad de frascos
multicolores y de todo tamaño que hay dentro de la caja.
21. Percy
Los
boto hoy y en una semana se vuelve a llenar. Están detrás de ti
Pedrito. Son novatos, se me regalan. Todos anónimos, sin embargo hoy por hoy, mejor que
tú. Compruébalo tú mismo si crees que miento
Pedro lo mira y baja la cara hacia el piso. Natalia,
una joven de rasgos orientales, ingresa caminando hacia el escritorio con pasos
cortos pero un tanto acelerados. No se da cuenta que es Pedro quien acompaña a
Percy.
22. Natalia (Amable)
¿Me llamó licenciado?
Natalia se percata de la presencia Pedro Pedraglio
en la oficina.
23. Natalia (Impactada)
¡Oh,
señor Pedraglio! Es un honor conocerlo.
Mucho gusto... Encantada...
Se acerca tímidamente y luego de una reverencia le
estrecha la mano. Pedro, algo distraído, corresponde.
24. Percy
Natalia, te llamaba para saber tu impresión de
esto.
Le acerca el frasco que él había olido hace un
momento.
25. Natalia (Asombrada)
...pero,
no comprendo. Teniendo usted aquí al señor Pedraglio, quien puede darle una opinión más
autorizada, ¿me llama a mí?...
Percy se queda en silencio mirando seriamente a
Pedro, que mira con algo de vergüenza a la secretaría.
26. Natalia (Con asombro)
...¡oh!,
Ya entiendo... ¡No me diga que es el último trabajo del señor!...
Natalia se tapa la boca por la emoción. Percy mueve
la cabeza positivamente. Pedro agacha la cabeza.
27. Natalia
¡Cielos!...
Natalia mira con emoción a ambos personajes y coge
el frasco. Se lo acerca a la nariz, sonríe y mira de reojo a ambos. Abre el
frasco y da un largo suspiro con los ojos cerrados. Percy la observa serio.
Pedro levanta la vista y espera con atención la respuesta. Natalia abre los
ojos y mira a ambos sorprendida.
28. Natalia (Extrañada)
¡Está vacío!...
8.- DORMITORIO DE
PEDRO Int. NOCHE
En una habitación amplia, iluminada sólo con una
lámpara, Pedro -en pijama- está sentado en su cama con la mirada perdida en el
vacío. En la mano derecha tiene un huevo duro que empieza a comérselo a grandes
bocados hasta acabárselo. Se acuesta y se tapa con la sábana hasta el cuello.
Luego de unos segundos realiza un movimiento raro de su cuerpo similar al que
cuando envasó un pedo. Se detiene y se cubre la cabeza con la sabana. Luego de
cinco segundos aparece su mano debajo de la sábana. Se acerca al interruptor de
la lámpara y la apaga.
9.- CASA DE PEDRO Int. DIA
Pedro está de pie frente a la repisa donde están
todos sus viejos frascos etiquetados y los observa con nostalgia. Coge un
banquito y se acerca. Se sube en él para alcanzar el frasco que está más alto y
lo baja. Lo observa y a la vez va retrocediendo unos pasos. En la etiqueta dice
"AIRES DE GRANDEZA". Lo abre con algo de esfuerzo y se lo acerca a la
nariz. Lo destapa, da en largo suspiro y se echa a llorar. Primero se inclina y
se apoya en el escritorio. Las piernas se le quiebran hasta arrodillarse.
Suelta el frasco abierto y este se va rodando por el escritorio hasta caer al
piso y se rompe.
10.-CASA DE PEDRO Ext. DIA
En la parte trasera de la casa, rodeada de algunas
mesas con sombrilla y al aire libre, está la piscina que resplandece con el
brillo del sol del mediodía. La empleada está de espaldas a la piscina y a la
puerta de ingreso. Barre la suciedad aledaña con alegre ritmo. Está con unos
audífonos escuchando un huayno que sale del walkman que tiene en la cintura. En
claro contraste con su traje celeste. La canción es "El olvido".
(0:25) Por entre una puerta corrediza que une la sala con
la piscina aparece Pedro con un par de ladrillos amarrados con una soga a su
cuerpo. (0:40) Camina cabizbajo y
con lentitud hasta el borde de la piscina. La empleada no se da cuenta de su
presencia. Sigue barriendo y tarareando la canción. (1:02) Al filo de la piscina y como despidiéndose, Pedro levanta la
cabeza, mira a lo alto y da un largo suspiro. Ve que la empleada no lo nota, y
luego mira a su alrededor. Baja la mirada y observa por unos segundos el agua
cristalina hasta que, de improviso, cae de panza en la piscina. (1:17) Poco a poco su cuerpo se va
hundiendo hasta llegar al fondo.
(1:34) La música sigue sonando alto en los oídos de la
empleada, quien sigue barriendo sin darse cuenta de su patrón. Pedro, en el
fondo de la piscina, no hace ningún intento por salir de allí. Se queda inmóvil
perdiendo el oxígeno paulatinamente. Hasta que no se mueve. Ha muerto. (1:58)
La empleada sigue barriendo y cantando (…el olvido, lo que…) al ritmo de la
música andina. No se percata que en el fondo está Pedro, inerte.
(2:09) De pronto, del cuerpo de Pedro, que está boca abajo
comienzan a salir por la altura de su trasero unas burbujas. (2:26) Primero pequeñas, luego más
grandes. Estas burbujas comienzan su lento viaje de ascenso hacia la
superficie. Salen y revientan mezclando su esencia con la del lugar.
Precisamente por allí, cerca está
limpiando la empleada. Del acompasado ritmo que llevaba, pasa de repente a la
inmovilidad. (2:50) Vemos como su
rostro comienza a tomar facciones distintas. El gesto de desagrado es casi
desesperante y por ello suelta la escoba. Se cubre la nariz y da rápidamente un
par de pasos, pero se detiene en seco. Coge su vientre con ambas manos y se
inclina hacia delante. Las piernas la vencen y cae de rodillas. Tose varias
veces sin cesar. Está de espaldas a la piscina, los audífonos se mantienen en
sus oídos. Comienza a vomitar en abundancia... El cuerpo inerte yace al fondo,
y la música sigue sonando. (3:43)
FADE a negro. CREDITOS
FIN
Versión terminada en mayo de 2002

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