Querido diario
Dolor de hambre es lo que he sentido hoy. Confieso que hace mucho no lo sentía y me hizo recordar la época de vacas reflacas. El mismo dolor que me ha estado persiguiendo desde hace ya varios años, pero afortunadamente cada vez es menos frecuente. No es que haya sentido hambre y ya. Eso lo siente cualquier hijo de papa o de mamá. Lo de ahora fue más que eso. Es lo que suele sentir casi todos los días el 50% de todos los peruanos. Gracias a ese dolor, recordé mi peruanidad y mi amor a la patria. Nada de “Cómprale al Perú” o que “El Perú es súper” o el polito ese de “Te amo Perú”. Si quieres sentir la verdadera identidad del peruano común y silvestre. De vez en cuando, una vez al mes siquiera. Como quien hace una dieta que después va a abandonar los invito a que sientan lo que millones de compatriotas viven. Un auténtico, reconfortador y chauvinista dolor de hambre. ¿Qué para que les servirá? No lo sé. A mi me sirvió para reflexionar. Anímense, si al final de todo no les sirve para nada me cagaré de la risa por que los hice cagar de hambre.
22 de agosto de 2006
martes, 22 de agosto de 2006
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